Hay algo que sorprende nada más llegar a Ålesund: cuesta creer que sus elegantes fachadas, torres y tejados puntiagudos pertenezcan a una ciudad noruega. Y, sin embargo, aquí están.
La explicación se remonta a una trágica noche de enero de 1904, cuando un voraz incendio avivado por el viento arrasó el centro urbano y dejó a unas 10.000 personas sin hogar. Milagrosamente, pese a la magnitud del desastre, solo hubo que lamentar una víctima mortal.
Su reconstrucción fue rápida y modélica y se hizo siguiendo el estilo de moda en la Europa del momento: el Art Nouveau (o Jugendstil). Gracias a ello, Ålesund renació convertida en una auténtica joya arquitectónica, con un paisaje urbano de cuento que la diferencia de cualquier otra ciudad del país.
Además, Ålesund guarda una curiosa y estrecha relación histórica con España. Ya en 1824 comenzó a exportar klippfisk (su afamado bacalao salado y seco) directamente al puerto de Bilbao, inaugurando una próspera ruta marítima que uniría ambos territorios durante décadas y resultaría clave para la economía local.
Tu escala será de unas 10 horas e incluye, además del paseo por el centro histórico, un crucero de tres horas por el Hjørundfjorden. Tendrás el tiempo perfecto para descubrir el encanto arquitectónico de la ciudad y adentrarte después en el espectacular paisaje de fiordos y montañas que la rodea.
El centro histórico está dividido por el canal Ålesundet, responsable en buena medida de que la ciudad haya recibido el apodo de «la Venecia de los fiordos».
Uno de los mejores lugares para verlo es el puente Hellebroa. Desde aquí puedes hacer una de las fotografías más típicas de Ålesund: el canal, las fachadas Art Nouveau reflejadas en el agua y los barcos pasando entre los edificios.
Junto al puente hay una pequeña plaza con un monumento a un pescador, un guiño a la historia marinera de la ciudad.
La arquitectura de la ciudad después del incendio de 1904 estuvo muy influida por los arquitectos noruegos que habían estudiado en Alemania, Austria e Inglaterra y habían conocido allí las nuevas tendencias del Art Nouveau.
Mi consejo aquí es que no te limites a buscar monumentos; ¡mira las formidables fachadas! Las más bonitas las encontrarás especialmente en las calles: Kirkegata, Apotekergata y Kongens Gate.
En Kirkegata, que conduce hacia la iglesia, en Apotekergata, donde se encuentra el Centro de Art Nouveau, y en la peatonal Kongens Gate aparecen algunos de los detalles más curiosos: flores, frutas, dragones, torres que parecen pequeños castillos y motivos inspirados en el arte vikingo.
En Kongens Gate, frente al número 25, encontrarás una curiosa fachada decorada con motivos inspirados en el arte vikingo y la mitología nórdica. Lo más llamativo es que sobrevivió intacta a un incendio que destruyó el edificio original en los años 70, por lo que se decidió conservarla frente a la nueva construcción.
Kongens Gate es también una de las principales calles comerciales de Ålesund, así que aquí encontrarás tiendas de recuerdos con los clásicos imanes y postales, pero también ropa de abrigo, que puede ser un souvenir bastante más útil en Noruega.
En el centro, a pasitos del canal, puedes parar a tomar un café en Dråpe Ålesund Kaffehus o en Racoon Coffee y acompañarlo de repostería nórdica, como los míticos bollos de canela y cardamomo (kanelboller).
El Centro de Art Nouveau ocupa la antigua Farmacia del Cisne, un edificio de 1907, y es uno de los mejores lugares para entender por qué Ålesund terminó teniendo este aspecto.
Dentro hay una curiosidad muy simpática: una «máquina del tiempo» que te lleva hasta la noche del incendio, mientras diferentes personajes cuentan lo que ocurrió y cómo se reconstruyó la ciudad. La entrada cuesta 11 € y abre de 11 am a 4 pm.
El Monte Aksla es el lugar al que tienes que subir si quieres llevarte la gran panorámica de Ålesund. Desde el mirador Fjellstua, a 135 metros de altura, tendrás la ciudad a tus pies, con sus islas, el puerto, los canales y los Alpes de Sunnmøre al fondo.
Para llegar arriba puedes enfrentarte a los 418 escalones que parten de Byparken. La subida por las escaleras (y los caminos públicos del monte) es gratuita y encontrarás varios descansillos donde parar a recuperar el aliento.
Y aquí va un pequeño truco: no hace falta llegar hasta la cima para disfrutar del paisaje. A mitad de la escalera hay una plataforma a modo de balcón desde la que ya tendrás muy buenas vistas.
Si continúas hasta la cima, la terraza superior de Fjellstua es privada y pertenece al edificio del restaurante. El acceso a la plataforma de observación es gratuito si consumes algo en la cafetería o restaurante; si solo quieres acceder a la terraza a hacer fotos sin pedir nada, deberás pagar la entrada (9 € aprox.) en el acceso de la propia terraza.
Nota sobre los servicios: los baños del establecimiento están reservados exclusivamente para sus clientes. Para el resto de visitantes, el ayuntamiento instala aseos públicos en la zona exterior del monte.
Los pequeños canales que recorren el casco antiguo, los Bächle, son todo un símbolo friburgués. Su función original era llevar agua del río a la ciudad.
Hoy refrescan las calles en verano… y protagonizan una curiosa leyenda: si pisas uno por accidente, ¡dicen que te casarás con un/a friburgués/a!
Si buscas las mejores vistas de Friburgo, sube al Schlossberg, el monte que se alza junto al casco antiguo.
Antiguo emplazamiento de una fortaleza medieval, hoy es un espacio natural ideal para senderismo o para ver el atardecer.
Puedes subir caminando o en funicular. Desde su mirador, el paisaje de tejados, torres y bosques es simplemente inolvidable.
Si no tienes tiempo para subir al Aksla o simplemente no te apetece subir 418 escalones, puedes acercarte a Storhaugen, junto a la iglesia. Las vistas son más modestas, pero es una alternativa rápida para ver Ålesund desde arriba.
Si tienes un rato libre, date también un paseo por la zona del puerto hasta el faro de Molja, situado al final de un pequeño espigón. Es uno de los rincones más fotogénicos de Ålesund y desde allí tendrás una bonita perspectiva frontal del monte Aksla.
Eso sí: no podrás subir al faro. Actualmente funciona como una habitación del Hotel Brosundet, conocida como “Room 47”.
La excursión de tu escala incluye un crucero de unas tres horas por el Hjørundfjorden, uno de los grandes paisajes de esta región.
El fiordo se adentra entre las montañas de los Alpes de Sunnmøre, con picos que llegan a rozar los 1.700 metros. Durante la navegación irás dejando atrás el paisaje urbano para encontrarte con pequeñas aldeas, montañas escarpadas y ese paisaje de agua y roca tan tradicional de Noruega.
La ruta también se acerca a la zona de Øye y el valle de Norangsdalen, donde está el histórico Hotel Union Øye, inaugurado en 1891.
Por sus habitaciones pasaron personajes tan ilustres como la Reina Victoria de Inglaterra, el emperador Guillermo II y el escritor Arthur Conan Doyle.
No dejéis de probar el Bacalao á la Ålesund, un guiso marinero tradicional elaborado con bacalao local, tomate, cebolla, patatas y un toque de pimiento.
¿No tienes tiempo para sentarte a la mesa? Entonces puedes probar una versión mucho más informal: fish and chips elaborado con bacalao en el quiosco junto al puente Hellebroa.
Los cruceros pueden atracar en diferentes muelles, muchos de ellos muy próximos al centro. Uno de los principales es Skateflukaia, el muelle más grande de la ciudad, donde también encontrarás la oficina de turismo.
En uno de los extremos del muelle está el monumento nacional de Englandsfarten, dedicado a los barcos que durante la Segunda Guerra Mundial realizaban la peligrosa travesía entre Ålesund y Reino Unido.