Conpenhague

Copenhague nació ligada al mar y su nombre danés, København, procede de Købmandens Havn, «puerto de los mercaderes». En 1167, el obispo Absalón levantó aquí una fortificación que acabaría dando origen a la ciudad.

Desde entonces ha crecido entre canales, fortalezas, palacios y puertos, principalmente sobre las islas de Selandia y Amager. Y ahí está buena parte de su encanto: en pocos kilómetros pasas de una residencia real a un canal lleno de barcos, de una calle comercial a una antigua fortaleza.

Es una ciudad cómoda para caminar, muy volcada hacia el agua y donde las bicicletas forman parte del paisaje cotidiano.

Como tu escala no será muy larga, mi consejo es que no intentes verlo todo. Quédate con sus grandes iconos y disfruta también de un café con algo dulce o un rato junto al canal.

Imprescindibles en Copenhague

Plaza del Ayuntamiento y Strøget

La Rådhuspladsen, Plaza del Ayuntamiento, es uno de los grandes puntos de encuentro de Copenhague. Está rodeada de cafés, tiendas y edificios históricos y marca el comienzo de Strøget, el famoso bulevar peatonal de la ciudad.

El Ayuntamiento tiene una fachada neorrenacentista y una torre de 105 metros. Si tienes tiempo, puedes subir sus unos 300 escalones para disfrutar de las vistas.

Muy cerca están los Jardines de Tivoli, inaugurados en 1843 y uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo. Aunque no seas muy fan de las montañas rusas y quizá no tengas tiempo de subirte a los juegos, merece la pena conocer sus jardines, luces y edificios de aire retro.

La calle peatonal Strøget, una de las más largas de Europa, recorre unos 1,1 kilómetros entre tiendas, plazas y edificios históricos. En la plaza Amagertorv encontrarás una curiosa Fuente de las Cigüeñas y al final llegarás a Kongens Nytorv, una de las plazas más bonitas de la ciudad, junto al Teatro Real y el Hotel D’Angleterre, conocido como “la Dama Blanca” y es el hotel de lujo más emblemático de la ciudad.

También pasarás junto a la Nueva Glyptotheque de Carlsberg, uno de los grandes museos de arte de Copenhague impulsados por Carl Jacobsen, el hijo del fundador de la famosa cerveza, cuya colección reúne piezas de la antigüedad y arte europeo de los siglos XIX y XX. Además, el edificio en sí ya es una maravilla con su jardín tropical de invierno con palmeras.

¿Te apetece un café y algo dulce?

Copenhague se toma muy en serio el café y la pastelería. Conditori La Glace, fundada en 1870, es la confitería más antigua de la ciudad. Prueba su famoso Sportskage, una tarta de nata, turrón y hojaldre que, pese al nombre, no tiene nada de ligera.

Si prefieres algo más moderno, Hart Bageri es uno de los nombres de referencia de la nueva panadería danesa. Y para algo muy tradicional, busca la Sankt Peders Bageri, en el Barrio Latino, conocida por sus rollos de canela, los onsdags snegle.

Canal de Nyhavn

Si hay una imagen que probablemente tengas en la cabeza antes de llegar a Copenhague es esta: un canal flanqueado por casas de colores, terrazas y barcos históricos. Es Nyhavn y, sí, en persona es tan bonito como parece.

Construido entre 1670 y 1673 para conectar el puerto con Kongens Nytorv, durante siglos fue una zona portuaria frecuentada por marineros, tabernas y comerciantes.

Curiosidad: en el canal, fíjate en las casas de los números 18, 20 y 67: en ellas vivió en distintos momentos Hans Christian Andersen, el escritor danés de cuentos como El patito feo o El soldadito de plomo.

Palacio de Amalienborg

El Palacio de Amalienborg es la residencia oficial de invierno de la familia real danesa. Está formado por cuatro palacios rococó prácticamente idénticos alrededor de una plaza octogonal.

En el centro encontrarás la estatua ecuestre de Federico V. Si pasas por aquí alrededor de las 12 h, puedes coincidir con el cambio de guardia de la Guardia Real danesa.

A pocos pasos está la Iglesia de Mármol (Marmorkirken), que es muy famosa y reconocible por su enorme cúpula verde.

En tu camino desde Amalienborg a La Sirenita pasarás por la Fuente de Gefion. Acércate a verla, porque representa a la diosa nórdica a quien la leyenda atribuye la creación de la isla de Selandia. Según el relato, convirtió a sus cuatro hijos en bueyes para arar una enorme extensión de tierra ¡y separarla de Suecia!

La Sirenita y Kastellet

En Langelinie encontrarás a La Sirenita, la pequeña escultura de bronce inspirada en el cuento de Andersen. Mide apenas 1,25 metros, bastante menos de lo que uno imagina, pero es el gran símbolo turístico de la ciudad.

A pocos pasos está Kastellet, una de las fortalezas en forma de estrella mejor conservadas del norte de Europa. Hoy es también un espacio verde con antiguos edificios militares, caminos sobre las murallas y un molino de viento. Abre todos los días de 6 h a 22 h.

Palacio de Christiansborg y Black Diamond

En el islote de Slotsholmen se encuentra Christiansborg, uno de los edificios más importantes de Dinamarca. Aquí se concentran los tres poderes del Estado: Parlamento, Oficina del Primer Ministro y Tribunal Supremo.

El palacio actual es el tercero levantado en este lugar después de varios incendios. Bajo él todavía pueden visitarse las ruinas de las antiguas construcciones medievales, vinculadas al castillo de Absalón de 1167.

Si tienes tiempo, puedes subir a su torre de 106 metros, ¡la más alta de Copenhague! La entrada es gratuita.

Al otro lado del agua está el Black Diamond, la ampliación moderna de la Biblioteca Real Danesa. Su fachada de granito negro y cristal refleja el puerto y es un buen ejemplo de la mezcla entre arquitectura histórica y contemporánea de Copenhague.

Si tienes tiempo extra: Rosenborg y Christianshavn

El Castillo de Rosenborg, construido a comienzos del siglo XVII durante el reinado de Christian IV, fue residencia de verano de la familia real. Su arquitectura de ladrillo rojo representa muy bien el Renacimiento danés y en su interior conserva salones, muebles y objetos de la monarquía.

Está alejado del recorrido principal, así que lo dejaría para el caso de que tengas tiempo de sobra.

También puedes acercarte a Christianshavn, barrio de canales y casas que recuerda a Ámsterdam. Aquí encontrarás “Christiania”, la famosa comunidad autogestionada nacida en los años setenta, con arte urbano y un ambiente alternativo.

Muy cerca está la Iglesia de Nuestro Salvador, cuya torre tiene una espectacular escalera exterior en espiral. La subida alcanza unos 86 metros y ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad.

Gastro tip

No te vayas sin probar un smørrebrød, la famosa rebanada de pan de centeno cubierta con arenque, salmón, roastbeef, huevo o gambas. Y deja hueco para un kanelsnegl, el clásico rollo de canela.

Curiosidades de Copenhague

  • ¿Sabías que Copenhague nació gracias a los arenques? La pesca de este pez contribuyó a la riqueza del pequeño asentamiento medieval. Incluso la estatua de Absalón en Højbro Plads incorpora peces en su base como referencia a aquella actividad.
  • La Plaza del Ayuntamiento tiene una curiosa “chica del tiempo”. Si miras hacia el edificio Richshuset desde la plaza, verás una escultura dorada de una muchacha en bicicleta. Cuando se espera lluvia, aparece otra figura, la chica con paraguas.

Puerto y cómo aprovechar la escala

El puerto tiene varios puntos de atraque. Si llegas a Langelinie o Nordre Toldbod, estarás relativamente cerca del centro y de La Sirenita. Si atracas en Oceankaj, en Nordhavn, la distancia es considerablemente mayor, por lo que lo más práctico será aprovechar el traslado organizado.

Mapa Copenhague