Si hay un momento de esta escala en el que merece la pena sentarse junto a la ventanilla, es este. Flåm está al fondo del Aurlandsfjord y, desde aquí, la excursión te llevará por carretera y en tren hasta las montañas de Myrdal y de vuelta al puerto.
Llegarás a puerto sobre las 07 h y el barco zarpa a las 18 h. La excursión incluye autobús compartido con otros pasajeros, guía de habla inglesa y almuerzo en un restaurante local.
Importante: el orden del recorrido puede cambiar. Algunos grupos harán primero el trayecto en autobús y después bajarán en el tren de Flåm, mientras que otros harán primero el tren y regresarán en autobús. Veréis los mismos paisajes y haréis las mismas paradas, aunque el itinerario empiece al revés de como te lo cuento aquí.
La primera parte te llevará en autobús desde Flåm hacia Gudvangen, atravesando un largo túnel antes de adentraros en el valle de Nærøy.
La carretera se vuelve cada vez más estrecha y montañosa, entre ríos, cascadas, pequeñas granjas y paredes de roca. Es una buena manera de empezar a descubrir el paisaje del interior de Noruega, más allá de los fiordos.
Una de las paradas será Tvindefossen, una de las cascadas más conocidas de la región. Sus aguas caen por la montaña en varios saltos y durante mucho tiempo se le atribuyeron incluso propiedades rejuvenecedoras.
Después continuarás hasta Voss, una pequeña localidad rodeada de montañas y situada junto al lago Vangsvatnet, conocida por sus actividades de aventura y su tradición agrícola.
Si tienes ocasión de verla durante la excursión, fíjate en la Iglesia de Voss (Voss kyrkje o Vangskyrkja), un templo de piedra del siglo XIII célebre por su ángel bautismal suspendido del techo y por estar vinculada al rey San Olaf, quien erigió una gran cruz de piedra en el lugar en el año 1023.
Desde Voss tomarás el tren de la línea de Bergen hasta Myrdal, atravesando paisajes de alta montaña antes de enlazar con el famoso Ferrocarril de Flåm.
Aquí llega uno de los grandes momentos de la excursión. El Ferrocarril de Flåm une Myrdal, a unos 866 metros de altitud, con Flåm, prácticamente al nivel del mar.
Con un recorrido de apenas 20 kilómetros, es una de las líneas ferroviarias de ancho internacional más empinadas del mundo sin sistema de cremallera, superando una pendiente del 5,5 % (¡1 metro de desnivel por cada 18 metros de vía!).
La línea tiene 20 túneles, 18 de ellos excavados a mano, y uno hace incluso un giro de 180 grados dentro de la montaña. La construcción comenzó en 1923 y terminó en 1940, ¡después de casi dos décadas de trabajos!
Pero no te quedes solo con los números: ¡mira por la ventanilla! El tren baja entre montañas, ríos, cascadas y pequeñas granjas que parecen colocadas en mitad de la nada.
Importante: esta excursión no es adecuada para personas con problemas de movilidad. Si padeces claustrofobia, ten en cuenta que el tren de Flåm atraviesa varios túneles excavados en la montaña.
Algunos son cortos y otros duran alrededor de un minuto o algo más, aunque entre túnel y túnel encontrarás continuamente vistas abiertas al valle y a las cascadas.
Uno de los momentos más esperados del trayecto es Kjosfossen. El tren suele detenerse unos 5 minutos para que puedas bajar a la pasarela frente a esta cascada que tiene unos 225 metros de caída acumulada.
La fuerza del agua y la nube de bruma que levanta se sienten de verdad. Además, sus aguas alimentan una pequeña central hidroeléctrica que suministra energía a la propia línea de tren.
Durante el verano (solo hasta el 31 de agosto), una representación musical revive aquí la leyenda de la Huldra, una criatura femenina del folclore escandinavo asociada a los bosques.
El Ferrocarril de Flåm ha sido reconocido como uno de los viajes en tren más espectaculares del mundo y publicaciones como National Geographic lo han incluido entre los grandes recorridos ferroviarios de Europa.
Cuando llegues de nuevo a Flåm, tendrás algo de tiempo para pasear, tomar un café o hacer alguna actividad por tu cuenta.
A unos 3 kilómetros del centro encontrarás la Iglesia de Flåm, una pequeña iglesia de madera construida en 1667 que conserva decoración y pinturas murales de diferentes épocas y es uno de los edificios históricos más interesantes del valle.
Si antes de regresar al barco te apetece mover un poco las piernas, puedes alquilar una bicicleta junto al Museo del Ferrocarril de Flåm, el edificio amarillo que encontrarás cerca de la estación. Allí mismo te pueden recomendar rutas según el tiempo que tengas disponible.
Una de las más fáciles es la “ruta de la iglesia”: unos 3,5 kilómetros entre casitas de madera, granjas, el río Flåmselvi y las montañas del valle.
Nota: las tarifas para el alquiler son de unos 17 € por 2 horas. Como los precios pueden cambiar, compruébalos en el momento de alquilar.
Junto a la estación, el museo explica la construcción de la línea y el enorme trabajo que supuso abrirse camino por estas montañas.
Además, en su tienda puedes comprar artesanía noruega y encontrarás marcas escandinavas y productos relacionados con el Ferrocarril de Flåm. Abre todos los días de 9 h a 18 h y la entrada es gratuita.
Justo al lado de la estación está Flåm Bakeri, una pequeña panadería artesanal donde puedes comprar panes, sándwiches, zumo de manzana local y, sobre todo, los tradicionales bollos de canela.
La zona de Sogn es conocida por sus productos de manzana, especialmente el eplemost, un zumo elaborado con manzanas locales, y por sus quesos de cabra.
En esta zona también puedes probar el salmón ahumado (Røkt Laks) y el queso marrón de sabor dulce y caramelizado (brunost). Y si te apetece una cerveza artesana, acércate a Ægir Bryggeri, un pub de inspiración vikinga.
El barco atraca en Flåm y la estación de Flåmsbana está prácticamente junto al muelle. Así que, cuando termine la excursión y bajes del tren, estarás a pocos pasos del barco.