Geinranger

El Geirangerfjord es la joya de los fiordos noruegos. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2005 junto al Nærøyfjord, este brazo de mar de 15 kilómetros se abre paso entre paredes de montaña que superan los 1.400 metros de altura.

Al final del fiordo te espera Geiranger, un diminuto núcleo de apenas 200 habitantes rodeado por un paisaje monumental. Cascadas imponentes, miradores de vértigo y antiguas granjas suspendidas en la roca hacen de esta una de las paradas imprescindibles de tu viaje.

Pero lo que hace especial a Geiranger no es solo la postal. Durante siglos, sus habitantes tuvieron que ingeniárselas para sobrevivir en un territorio extremo: cultivaron parcelas imposibles en las laderas y construyeron viviendas colgadas al vacío. Skageflå, una granja abandonada en 1916, es uno de los mejores testimonios de esa épica forma de vida.

El pequeño pueblo de Geiranger y cascada Storfossen

Geiranger

El centro de Geiranger es diminuto y se recorre fácilmente a pie. En apenas unos minutos encontrarás el puerto de cruceros, tiendas de recuerdos, cafés y la fábrica local de chocolate.

Pero la verdadera protagonista del pueblo es Storfossen (o Geirangerfossen), una potente caída de agua que baja por la montaña y atraviesa el caserío justo antes de desembocar en el fiordo.

Puedes contemplarla muy de cerca recorriendo la Fossevandring («Senda de la cascada»), una pasarela de 327 escalones que asciende junto al cauce y conecta la zona baja con la parte alta del pueblo en unos 30 minutos.

Durante la subida, fíjate en las casas con tejados cubiertos de césped y flores (muy característicos de la arquitectura tradicional noruega) y disfruta al llegar arriba de unas magníficas panorámicas sobre el puerto y el fiordo.

Iglesia de Geiranger

Si continúas por la carretera en la parte alta llegarás a la Geiranger Kyrkje, una pequeña iglesia de madera de planta octogonal construida en 1842.

Su interior es sencillo, pero merece la pena acercarse sobre todo por las vistas que tendrás sobre el pueblo y el fiordo.

Las Siete Hermanas y El Pretendiente

Siete Hermanas

Una de las estampas más icónicas del fiordo son las Siete Hermanas (De syv søstre), siete torrenteras que se precipitan casi contiguas por una pared vertical de más de 400 metros de altura. Su caudal varía según la época del año, y la mejor época para verla es durante el deshielo primaveral.

Justo en la orilla opuesta se encuentra Friaren (“El Pretendiente”). La leyenda cuenta que este pretendiente intentó cortejar a cada una de las siete hermanas y, al ser rechazado por todas, desconsolado, se refugió en la bebida.

La gracia de esta historia es que se refleja directamente en el paisaje: al caer por la pared de roca, ¡la cascada se abre en el centro dibujando la silueta inconfundible de una botella!

Importante: las “Siete Hermanas” se encuentran a unos 6,5 kilómetros del pueblo y no son visibles desde el centro de Geiranger. Podrás contemplarlas muy de cerca durante la propia navegación de tu crucero o realizando una excursión en barco por el fiordo.

Storseterfossen: caminar detrás de una cascada

Storseterfossen

Si llegas al pueblo temprano y quieres hacer una ruta de senderismo, una de las excursiones más interesantes desde Geiranger lleva hasta Storseterfossen, una cascada que tiene algo especial: ¡puedes caminar por detrás de la “cortina de agua”!

La ruta parte de las inmediaciones del pueblo y asciende por la montaña durante unos kilómetros (calcula unas 4 horas en total entre ida y regreso).

Es una opción mucho más exigente que el paseo por la Fossevandring, pero la recompensa es bastante espectacular.

Las antiguas granjas del fiordo

Una de las cosas que más sorprenden cuando recorres el Geirangerfjord son las antiguas granjas construidas en lugares aparentemente imposibles. Skageflå y Knivsflå son dos de las más conocidas.

Durante generaciones, sus habitantes cultivaron la tierra y criaron animales en pequeñas terrazas naturales sobre las paredes del fiordo. El terreno era tan escarpado que, en algunos casos, utilizaban cuerdas y escaleras para desplazarse entre la granja y el agua.

Hoy están abandonadas, pero forman parte inseparable del paisaje cultural de Geiranger y ayudan a entender cómo era vivir aquí antes de que llegaran las carreteras y los cruceros.

Mirador Ørnesvingen

Además de los miradores de Dalsnibba y Flydalsjuvet, la otra gran carretera panorámica de la zona es la Eagle Road (Ørnevegen), que serpentea por la ladera a través de once curvas de vértigo hasta alcanzar el mirador de Ørnesvingen.

Desde su plataforma suspendida obtendrás una perspectiva única de Geiranger y de la cascada de las Siete Hermanas, situada justo en la pared opuesta.

Ten en cuenta: a este mirador no se puede llegar a pie desde el pueblo (se encuentra a unos 7 km con un fuerte desnivel por carretera sin acera), pero es importante que lo tengas en mente por si realizas una excursión en autobús o si tu ruta por carretera lo incluye (como ocurre si la subida a Dalsnibba se modifica por climatología o tráfico).

¿Te apetece un café?

A pocos pasos del puerto de Geiranger encontrarás “Geiranger Sjokolade”, una pequeña fábrica de chocolate y cafetería donde elaboran bombones y otros dulces utilizando ingredientes locales. Es un buen sitio para hacer una pausa antes de volver al barco o donde comprar un souvenir dulce.

Gastro tip

Si tienes la oportunidad, te recomiendo probar el brunost, el famoso “queso marrón noruego”. Tiene un sabor ligeramente dulce y recuerda al toffee porque el suero de la leche se cocina lentamente hasta caramelizar sus azúcares.

Una forma muy noruega de tomarlo es sobre un gofre caliente en forma de corazón (hjertevaffel).

Curiosidades

  • Una vida al límite: Las antiguas granjas del Geirangerfjord estaban tan expuestas que sus habitantes llegaron a utilizar cuerdas y sistemas de seguridad para evitar caerse o que los niños pequeños se acercaran demasiado a los precipicios.
  • El origen del nombre: Geiranger procede del nórdico antiguo geirr («lanza») y angr («fiordo»), en referencia a la forma estrecha y afilada de este brazo de mar que durante siglos alimentó mitos de gigantes en la región.

Puerto y cómo aprovechar la escala

El puerto está en pleno centro de Geiranger, así que no necesitas ningún transporte para comenzar a recorrer el pueblo. Dependiendo del crucero, el desembarco puede hacerse mediante el SeaWalk o en embarcaciones auxiliares.

Mapa Geiranger