El crucero llega a las 09 h al puerto de Hellesylt y vas a desembarcar para hacer la excursión por carretera que te llevará hasta las montañas de Stryn y, finalmente, a Geiranger. Allí volverás a embarcar sobre las 21 h.
Así que hoy toca mirar mucho por la ventanilla: te esperan lagos, valles, cascadas y carreteras de montaña hasta alcanzar los 1.500 metros de altitud en Dalsnibba.
Consejo práctico: lleva una chaqueta impermeable y una capa de abrigo aunque haga buen tiempo junto al fiordo. En Dalsnibba la temperatura puede ser 10-15 ºC inferior.
Hellesylt es un pequeño pueblo al fondo del fiordo Sunnylvsfjorden, rodeado de montañas, agua y cascadas.
Antes de subir al autobús para iniciar la excursión, fíjate en el espectáculo natural que atraviesa el propio centro del pueblo: la Hellesyltfossen, una potente cascada alimentada por el deshielo de las cumbres que desemboca directamente en el fiordo.
El caserío ha crecido históricamente a su alrededor y acercarte a verla no te llevará apenas tiempo. Desde el puerto de cruceros solo tendrás que caminar un par de minutos a la izquierda para plantarte frente a ella.
Para sentir de cerca la fuerza del agua y tomar las mejores fotos, puedes situarte sobre sus puentes peatonales, entre los que destaca el histórico puente de piedra de Høgebrua.
Y si tienes unos minutos extra antes de salir, te sugiero subir por el cómodo sendero que asciende junto a la iglesia local (Hellesylt kyrkje): obtendrás una perspectiva elevada magnífica del salto de agua con el fiordo de fondo sin realizar un gran esfuerzo. Será tu primera gran dosis de naturaleza noruega del día.
La primera gran parada suele ser Hornindalsvatnet y aquí tienes un dato que hará que mires el lago de otra manera: con 514 metros de profundidad, ¡es el lago más profundo de Europa!
Sus aguas son además muy transparentes porque apenas recibe ríos procedentes de glaciares y, por eso, tienen muy pocos sedimentos. El lago ocupa unos 50,5 km² y se encuentra a unos 53 metros sobre el nivel del mar.
Curiosidad: Hornindalsvatnet tiene incluso su propia leyenda. Dicen que en sus aguas vive Horny, una especie de versión noruega del monstruo del lago Ness. No te prometo que aparezca durante tu parada, pero puedes mirar por las dudas.
Después de Hornindalsvatnet, la carretera continúa hacia Stryn, una pequeña localidad a orillas del Nordfjord. El paisaje cambia poco a poco: aparecen valles verdes, ríos de aguas cristalinas, granjas y cultivos, mientras las montañas van ganando altura.
La región se extiende hasta las proximidades del Jostedalsbreen, el mayor glaciar de la Europa continental (una superficie de unos 487 km²). Stryn es, además, una zona de deportes de nieve y cuenta con una peculiaridad: es posible esquiar incluso durante los meses cálidos gracias a su centro de esquí de verano.
Si el autobús hace una parada en Stryn, fíjate en las pequeñas explotaciones agrícolas repartidas entre las montañas. Durante siglos, la población de esta zona tuvo que aprovechar cada pequeño espacio de tierra cultivable entre el agua y las laderas.
Si el itinerario incluye una parada en Stryn y tienes tiempo, Stryn Kaffebar & Kafé es una opción ideal para tomar un café y acompañarlo de algo de repostería tradicional.
A partir de Stryn comienza una de las partes más espectaculares del recorrido. La carretera se adentra en la montaña y el paisaje se vuelve cada vez más salvaje hasta alcanzar Dalsnibba, a unos 1.500 metros de altitud.
Aquí notarás también el cambio de temperatura: aunque junto al fiordo haga un día agradable, arriba puede hacer bastante frío y la niebla puede aparecer rápidamente. Así que no olvides llevar una capa de abrigo y algo impermeable.
Si las condiciones meteorológicas permiten llegar hasta arriba, prepárate para una de las grandes panorámicas del viaje. Desde el mirador Geiranger Skywalk, situado a unos 1.500 metros, tendrás el Geirangerfjord muy por debajo, rodeado de montañas y nieve.
Desde aquí tendrás magníficas vistas del Geirangerfjord, que se extiende unos 15 kilómetros y forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO junto con el Nærøyfjord.
Nota: si la carretera hacia Dalsnibba está cerrada por obras o por las condiciones meteorológicas, el recorrido puede modificarse y realizarse por la Eagle Road, con parada en su mirador.
Antes de llegar a Geiranger, el bus suele hacer una parada en Flydalsjuvet, uno de los miradores más famosos de Noruega.
Desde aquí tendrás una de esas vistas que probablemente hayas visto muchas veces en fotografías: el Geirangerfjord serpenteando entre enormes paredes de montaña y el pequeño pueblo de Geiranger al fondo.
El recorrido en autobús finaliza en el pequeño pueblo de Geiranger.
Prueba el lefse, una preparación tradicional noruega elaborada con patata, harina y mantequilla, que suele servirse doblada y con rellenos dulces como mantequilla, azúcar y canela. En la zona también son habituales las mermeladas artesanales de frutos rojos, especialmente de fresa y frambuesa (llévate algún bote de recuerdo).
Desembarcas en Hellesylt y allí subirás al autobús compartido con el resto del pasaje y acompañado por un guía de habla hispana.
La excursión incluye almuerzo en un restaurante local y termina en Geiranger, donde volverás a embarcar en el crucero.